La sombra de Maradona

Posted on December 25, 2008 
Filed Under Entrevistas

Fue la sombra, blanca, de Maradona durante años. Junto a Diego vivió los tiempos de idolatría, dolce vita y champán. igual que al ‘10’, se le veneraba. Pero como al actual seleccionador albiceleste, la tormenta se lo llevó por delante, poniéndole incluso una temporada entre rejas. Los ecos del divorcio con el genio hace tiempo que dejaron de resonar y Coppola, vuelve al primer plano con imagen remozada y un libro autobiográfico en ciernes. Esta es su verdad.

-¿Cómo está ahora mismo Guillermo Coppola, hombre de mil batallas?
-Tranquilo, contento, esperando la llegada de mi cuarta hija. Eso me tiene muy ansioso, pero me siento estupendamente.

-¿Cuál es su presente profesional, después de aquellas épocas doradas junto a Diego Armando Maradona?
-Hace 34 años que estoy en el medio futbolístico. Representaba a más de 200 jugadores entre 1974 y 1985, cuando lo dejé todo por Maradona, el más grande de todos los tiempos. Con Diego estuvimos juntos entre 1985 y 1990, luego hubo un paréntesis hasta 1995, y ese año volvimos a reunirnos hasta 2003. Me encanta lo que hago, tengo muchos amigos dentro de este mundo y eso me hace feliz.

-Hay gente que piensa que usted nació empresario…
-(Risas) No, de ninguna manera… Mis primeros años de vida los pasé en los barrios de Barracas, Constitución y La Boca… A los 12 años, empecé a patear un pequeño balón con sentido, y me pasaba todo el día jugando al fútbol…

-Hasta jugó en el primer equipo de Boca Juniors, ¿verdad?
-(Risas) Es cierto. En Argentina todos quisimos ser jugadores profesionales y yo tuve la suerte de jugar en el primer equipo de Boca. ¡Y de delantero centro! Pero la historia tiene trampa. En 1980, representaba a varios jugadores de Boca Juniors, como Randazzo y unos cuantos más… Los ‘Xeneizes’ jugaban un amistoso contra un equipo regional y tuve la oportunidad de jugar con la ‘auriazul’ cumpliendo un sueño de pibe.

-Ahora también es entrenador. No le queda nada por hacer en el fútbol.
-No sé cómo se enteran de todo. Debe de haber sido en Alicante… Fue hace pocos meses, en el Campeonato Mundial de Abogados. El fútbol en Argentina es increíble. En este equipo que dirigí y que fue campeón, había verdaderos cracks que no tienen nada que envidiarle a muchos jugadores de hoy y de siempre. El ‘negro’ Ramírez Chagra se equivocó de profesión: si en lugar de abogado hubiese sido jugador profesional, hoy tendría diez millones de euros en el banco. Obviamente, representado por mí.

-Si algo está claro es su fanatismo por Boca Juniors.
-Mi padre me llevaba al sector H de la Bombonera, un sitio tan alto, que tenía que agacharme para evitar que me tocasen los aviones que sobrevolaban la zona. Pero a los 15 años ya comencé a trabajar en el Nuevo Banco Italiano.

-¿Cuándo llega el negocio del fútbol a su vida?
-Mi historia dentro del fútbol comienza con Vicente Pernía, lateral de Boca y padre del actual jugador del Atlético de Madrid. Me lo presentó el presidente del Banco Italiano y así comenzó todo, manejando al principio sólo sus intereses. Luego, fueron llegando otros compañeros de Pernía, que su vez trajeron a sus amigos hasta llegar a unos 200 jugadores. Sin embargo, seguía trabajando en el banco, hasta que en 1985 aparece la posibilidad de trabajar con Maradona. Ahí dejé el banco, tras 21 años en la compañía.

-Sin dudas, un cambio radical en su vida…
-Es que Diego trasciende a todo, es el hombre más conocido de la tierra.

-Pocas personas en el mundo conocen a Maradona como usted. ¿Cómo lo ve ahora mismo?
-Lo veo feliz con sus cosas. Viaja, juega Showball (fútbol sala) con sus amigos recorriendo el mundo, está bien con su familia. Está en el mejor momento de su vida.

-Y además, ahora le ha llegado la designación como entrenador de la selección argentina. ¿Qué opinión le merece?
-Celebro enormenente esta decisión, porque lo encuentra a Diego en un momento brillante de su vida. Es algo que siempre soñó y afortunadamente se ha hecho realidad. Me pone muy feliz y espero que lo dejen trabajar tranquilo. Lo fundamental es que él pueda elegir su grupo de trabajo, como lo han hecho los anteriores técnicos, y no que le impongan cosas. Yo lo conozco y sé que nadie le va a poder imponer nada, pero, honestamente, lo importante es que le dejen trabajar en paz.

-¿Tendrá usted en la memoria anécdotas increíbles?
-Viví cosas únicas. Por ejemplo, la empresa IMG había hecho una encuesta de mercado para saber quién era el hombre más conocido a nivel deportivo del mundo. Y resultó que Maradona, no sólo era el más conocido del mundo deportivo, sino que también superaba al propio Papa. Ofrecieron 100 millones de dólares por un contrato. ¡100 millones! Pero nos encontramos con un problema.

-¿Un problema?
-Sí, un gran problema. Una de las condiciones era que Maradona debía hacerse ciudadano americano. Y adiós al contrato.

-Toda una historia, pero habrá más, ¿no es cierto?
-Hay cientos de anécdotas. Le cuento otra: A Diego, estando en Nápoles, le encantaba un deportivo Mercedes Benz que aún no estaba en las calles. Averigüé, insistí, y conseguí comprarle un modelo novísimo para su cumpleaños. Los de Mercedes lo mandaron rodando desde Alemania, con sus técnicos. Algo increíble. Lo despierto a Diego, aquel 30 de octubre, le pido que salga al balcón y ve el Mercedes. Me abrazó, saltaba de alegría, no lo podía creer. Se deleitaba sólo de pensar en mostrárselo a Careca, que también era fanático de los coches. Bajó corriendo las escaleras, se subió al Mercedes, con una sonrisa de oreja a oreja, hasta que, de pronto, se le transformó el rostro. Ahí temblé y le pregunté: ¿qué pasa Diego? Me dijo: ¿es automático? Le contesté que sí y automáticamente se bajó y me dijo: “no Guillermo, el cambio automático no me gusta, llévatelo”. Los técnicos de Mercedes no lo podían creer. Diego es así, transparente, sanguíneo.

-Tan sanguíneo que hubo desavenencias que terminaron con la relación, ¿no?
-No, yo lo considero un impasse, como el de 1990 a 1995. Diego tiene todo el derecho a dudar sobre lo actuado, pero yo tengo la conciencia muy tranquila y se que todo se aclarará.

-Maradona lo defendió a capa y espada, en ocasión de su paso por la cárcel por aquella acusación sobre supuesto tráfico de drogas.
-Lo de Diego y toda su familia fue increíble. Hasta su padre, don Diego, me defendía. Para mí, sin el apoyo de la familia Maradona, la cárcel hubiera sido insufrible de resistir. Por suerte, se hizo justicia. Todo se aclaró y los que terminaron presos fueron quienes armaron la causa judicial en mi contra.

-Siempre habla del padre de Maradona con una admiración especial.
-Don Diego es lo máximo: callado, inteligente, observador, un genio de verdad. Hizo los hijos que hizo, tres varones y cinco mujeres. Lindo trabajo. Un hombre para admirar y para copiar.

-Volviendo al pasado, ¿cómo logró ser el representante de Maradona?
-Diego había quedado impactado en ocasión de su pase a Boca Juniors en 1981. Pasaba de Argentinos Juniors a Boca y en el traspaso estaban involucrados algunos representados míos, como Randazzo. Resulta que habían firmado todos menos el nombrado. Ahí me planté y dije que si Randazzo no firmaba, se caía el traspaso. Diego ya había firmado para la prensa y creo que a Maradona le llamó la atención ese gesto. Creo que también influyó otro episodio, cuando se hizo el traspaso de Juan Barbas al Zaragoza. Diego estaba presente cuando le dejé la liquidación de las cuentas del traspaso a ‘Barbitas’ y le entregué hasta una monedas que le pertenecían. Cuentas claras conservan amistades, así me lo enseñó mi padre.

-Sin embargo, Maradona le ha cuestionado algunas liquidaciones…
-Con Diego me une una relación de amor eterno. Después, él tiene derecho a tener alguna duda, como puede tener cualquiera con su contador o su liquidador de impuestos. De lo que estoy seguro, es que todo se aclarará, como ya ocurrió luego de nuestra separación en 1990. Le recuerdo que después del Mundial del 94 volvimos a estar juntos. Esto es sólo un paréntesis.

-Cuenta la leyenda que la época de Nápoles fue increíble…
-Los napolitanos lo adoraban: era San Genaro y Maradona. Es más, decían que lo querían más que a sus propios hijos. Los logros del Nápoles trascendieron la frontera de lo deportivo. Era el sur olvidado contra el norte opulento. Aún recuerdo las pancartas que le ponían al equipo napolitano cuando jugaba en alguna ciudad del norte. “Bienvenidos a Italia” era un ejemplo de lo más liviano. Resultaba duro y Diego fue la bandera de los napolitanos, por eso lo adoran de esa manera.

-Jugar contra Italia en la semifinal del Mundial del 90 en Nápoles supuso un alivio para Argentina.
-Diego estaba en su casa… Es un motivador único, como se vio en los Juegos Olímpicos de Pekín. Fue increíble, pero el napolitano estaba con Maradona. Italia no fue local ese día. En Nápoles no estaban felices, pero tampoco tristes, después del partido y la eliminación del combinado azzurro.

-¿Cómo hacia Maradona para vivir en Nápoles ante tanta idolatría?
-No sé cómo lo hacía, era muy difícil. Vivía escondido, no podía salir ni a comer. Diego iba a ver escaparates de ropa por la noche, camuflado. Vivir así se me hacía difícil a mi, imagínese a él. Pero así fue siempre. Recuerdo una anécdota en China, cuando salimos del hotel para ir en bicicleta. A los 50 metros, nos seguían 100 bicicletas, a los 300 metros, las bicicletas que nos escoltaban eran 300. Tuvimos que dar la vuelta y volver al hotel. Apenas pudimos llegar: creo que ya había más de 1.000 bicicletas rodeándonos.

-Tras la Copa del Mundo de Italia, Maradona fue representado por Marcos Franchi. ¿Qué fue lo que pasó?
-Después del Mundial todo fue muy difícil. Franchi trabajaba conmigo y yo le sugerí a Diego que siguiese con Marcos. Fue todo sin conflictos. Era necesario un descanso, por lo que esa fue una decisión mía y de Diego, en conjunto.

-¿Y cómo ocurrió el regreso?
-Fue luego del Mundial de 1994. Aquello de la suspension fue duro y un día nos encontramos en un velatorio de un amigo. Hablamos y se demostró que había un sentimiento mutuo de aprecio.

-Fue en esa época cuando comenzaron los rumores del regreso de Maradona a Boca, allá por 1995.
-Claro, estaba la posibilidad de Boca y aquel interés del Santos de Pelé.

-Pelé y Maradona juntos. Hubiese sido increíble.
-Hubo un interés de parte del Santos, cuando Pelé estaba relacionado con el club. Pero Diego quería volver a Boca; ese era su sueño y, finalmente, se pudo concretar.

-Me ha dicho que estuvo recientemente por España, ¿qué le pareció la selección española al fin campeona?
-Sentí una alegría inmensa. Seguí a España todo el tiempo, me encantó su juego, no me perdí ningún partido. Pero le digo que una de las cosas que más me gustaron fue que ganó con un técnico como Luis Aragonés. Fue darle valor a su sabiduría, a su experiencia, a sus años. Es bueno que quede claro que no sólo los jóvenes cuentan y que está muy bien que así sea, pero los mayores también sirven. Además, lo de Aragonés es mucho más valorable después de haber sido criticado como lo fue por no citar a Raúl y por tantas otras cosas. Me dio gran felicidad el triunfo español.

-¿Y cómo continúa la historia de Guillermo Coppola?
-Viajo por estos días a Dubai. Voy con gente amiga, a ver un mercado muy importante. Es un sitio que está creciendo enormemente. Han comprado el Manchester City, han fichado a Robinho. Quiero analizar este fenómeno pero, más que nada, mi idea es ver cómo podemos capitalizar todo esto. No hay que olvidar que el jugador argentino es muy requerido en todo el mundo.

Fuente: Don Balón

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