URUGUAY – BRASIL

Posted on June 11, 2009 
Filed Under Eliminatorias Sudamericanas, sudafrica 2010

URUGUAY – BRASIL por Felipe Castro

Sinceramente y con el antecedente de Paraguay, pensé que el Maestro iba a arriesgarse a volver a poner tres atrás, con Scotti, Cáceres y Godín, en ese orden. Por lo que había visto de Brasil, consideraba, y aún hoy lo pienso que lo mejor era apretarlos arriba, bien arriba. Obviamente que con los jugadores de ataque de ellos se podía complicar pero bueno, algo siempre hay que arriesgar y varios pasajes del partido demostraron que les cuesta un poco sacar la pelota limpia si se los presiona. Lo cierto es que el Maestro es el técnico y sin dudas sabe mucho más que yo, así que movieron y como siempre le tuve confianza.

Uruguay arrancó bien, con las ganas que demuestra siempre esta selección, corriendo muchísimo.

Se vio de movida cual era la idea. Mucho Cáceres y Palito, mucho Malaka y el Mono, con el gran Diego tirándose atrás. Pero no para enganchar, sino porque era obvio que la referencia principal de marca iba a estar en él, entonces este se tiraba atrás, se llevaba a los grandotes y los volantes uruguayos se metían en diagonal para recibir las pelotas que venían de las puntas. Sacrificábamos un poco a Forlán sacándolo del picadero pero no parecía mala la idea. Las veces que presionábamos ganábamos y cuando esperábamos tampoco se complicaba mucho. Kaká y Robinho allá contra la Olímpica morían en la férrea marca de Pereira, Martínez y el Ruso.

Pero en una no apretamos, la llevaron para la derecha y un tirito “de a vintén” como dice mi abuelo Lazaroff terminó en la red de la Ámsterdam.
Fue como un frío que nos congeló la espalda a los 60.000 esperanzados uruguayos que poblamos el coloso. Un gol que nada que ver. Si se lo hacían al Tomás en la Liga Universitaria lo puteábamos, pero bueno Seba, el futbol es así y el de golero es el puesto más sacrificado, a todos les pasa.

Y la Celeste que no se resigna y sigue como al principio, corriendo y arreando brasileros para la Colombes. Lo que pasa es que con un gol arriba la cosa para ellos era distinta. Ya se podían meter firme atrás y dejarnos ir que en algún momento los monstruos iban a largar alguna carrera con ese maldito dominio y justeza que los caracteriza. Sin embargo, salvo una de Kaká que sacó a pasear al Hormiga, Uruguay, presionando ahora sí bien arriba parecía que en cualquier momento llegaba al empate. No podían resolver ellos la estratagema del Maestro y Forlán tiradito atrás dejaba espacio para que se metiera Malaka, que quedó en offside, Eguren que la cabeceó afuera y Palito que arriesgó al primer palo y se encontró con la mano derecha del golero que la mandó al corner.
Hasta sacaron una en la raya, demostración de que esta vez la suerte estaba del otro lado de la frontera.

Atacan por la derecha otra vez, pero llegan más arriba y la tiramos al corner. Otra vez la suerte del lado de ellos hace que la pelota en lugar de salir después de la brillante atajada de Viera, quede adentro de la cancha y con las marcas perdidas llegue otro centro de la derecha. Otra vez Viera no hace gala de sus dotes de gran arquero, otra vez dejamos al grandote libre y cabecea en el primer palo, sin marca y adentro del área chica. 2 a 0.

El sudor frío ya era congelado, pero la entrega del equipo calienta los riñones celestes y la esperanza sigue viva. Allá vamos otra vez atacando por afuera, con Palito que se los lleva hasta el fondo, con el Mono y Malaka inventando por la derecha y con los dos volantes centrales cada vez más arriba, llegando y llegando. Pero la treta de Forlán ya no era tan eficiente porque los brasileritos ni cortos no perezosos se empiezan a apretar más y más y ya no sale ninguno.
De todas formas Suárez recibe un poco más lejos del arco pero más libre y la ilusionada falange aún sueña con lo que ya tenía que ser una hazaña.

Termina el primer tiempo y Dunga demuestra porqué fue el capitán de aquellos campeones mundiales. La mitad de la cancha es su hábitat y muy poco se le escapa de lo que allí puede suceder. Entra Abreu, y Forlán en vez de ponerse cerquita se tira decididamente atrás. Y Dunga hace una jugada maestra. Resigna el volante por la derecha, Gilberto y lo pone atrás de Melo, el 5. Se arriesga a esperar a Palito solo con el half derecho pero saca a este Felipe Melo de la troya y lo deja 10 metros más arriba, para detener a Forlán y para que saque la pelota. ¿Para donde debía sacar la pelota Melo? para la izquierda, donde esperaban Robinho pegado a la raya de la América y Kaká del medio a la zurda. No solo Melo, todo Brasil restaba para ese lado por que era obvio que alguno de los dos la iba a agarrar.

Uruguay con Abreu en la puerta del área sigue atacando y atacando. La derecha del ataque vence la primera marca casi siempre y llega a posición ofensiva a pesar de que el volante izquierdo brasilero seguía ahí, tratando de frenar al Mono y Malaka que mantenían la presión.

Y acá es donde se nota la falta de Lugano, en la marca cuando el que ataca es Uruguay. Ojo, mire que es entendible, con 60.000 personas de local perdiendo 2 a 0 todos esperábamos ansiosos el gol del descuento, inclusive la defensa uruguaya. Lugano no es fundamental solo por lo que marca, también por su orden y su visión de juego. En inferiores te pasan diciendo que no mires la pelota, que mires al rival. Cuando tu equipo está atacando vos si sos zaguero tenés que estar mirando donde están los rivales, para tenerlos cerquita y no dejarlos dar vuelta con toda la cancha para atrás. Y mucho más si los rivales son Robinho y Kaká.

Pero los zagueros celestes se pusieron a mirar si hacíamos el gol en vez de mirarlos a ellos. Este Melo agarra un rebote en el medio y la juega a la izquierda, y tanto Kaká como Robinho saben aguantar la pelota contra una, dos, tres y hasta cuatro marcas. Se la llevaban bien a la izquierda y lo más adelante que podían. Los uruguayos volvían, y otra vez perdiendo el orden corrían atrás de ellos como gurises de Baby fútbol. Entonces los monstruos se frenaban, giraban y con 5 hombres encima tocaban al medio. Saque la cuenta, si había 5 contra uno, y veníamos de un ataque nuestro, atrás quedaba uno solo. La pelota vuelve al eje central, la defensa volcada toda para un lado, juegan al opuesto, entra Luis Fabiano y le rompe el arco al pobre Viera que esta vez no tuvo nada que ver.

Ya era prácticamente imposible y se notó porque por un rato Robinho y Kaká se florearon, aprovechando que ya los celestes empezaban a resignarse.

El Maestro hace entrar al flaco Fernández. Parecía tonto que Uruguay tuviera el mejor juego por la derecha y él igual cambiaba al Malaka para el otro lado. Lo que pasa es que se dio cuenta que estos dos infiernos seguían pasando por la zurda como si fuera Avda.Brasil. Pero como dicen en política, si te tapás la cabeza te destapás los pies. Se fue Palito de la izquierda y quedaba solo Cáceres para defender la Olímpica. El Melo este que no sé quién es pero me dejó claro como juega empieza a sacarla para el otro lado. Reciben libres, la cruzan para Kaká y Godín comete un error increíble para un jugador como él, se va a los bifes. Penal, cuatro a cero y a otra cosa.

Uruguay siguió teniendo chances, pero el guardameta brasilero demostró que si cambiábamos los goleros el resultado podía haber sido otro. Sacó todo. El argentino que no tuvo nada que ver pitó tres veces y a llorar al cuartinho.

Quedamos lejos, más sabiendo los otros resultados. También nos dimos cuenta que Lugano es el capitán por muchas razones y que al equipo, por más que metieron y metieron le faltó el corazón, le faltó el Cebolla. Ellos ligaron con eso y con todo, nosotros nada. Al Pelado Cáceres gracias, y al Monito Pereira también porque aunque se pierda un partido pegó una patada que hubiéramos pegado todos.

Pero nos dieron una clase de fútbol, especialmente los dos de la izquierda, los que en el segundo tiempo hicieron que aún 4 a 0 abajo, valiera la pena pagar la entrada.
Yo dejo planteada la duda de poner un diez. Uno que además de correr piense, pero como dije al principio, el Maestro sabe mucho más que yo y Uruguay es un buen equipo con muy buenos jugadores y todavía estamos con vida, que mierda.
Nadie pensaba que estos cosos, viniendo más o menos como venían nos iban a hacer 4. Pero el fútbol, la más maravillosa invención del ser humano es eso, fútbol. Y quién sabe, capaz que hacemos saltar la banca y nos vamos a Sudáfrica y sin repechaje.

Yo por lo pronto, con la hermosa compañía de la Caro, mi hermano y mi viejo, volví a ver un partido sensacional, Uruguay – Brasil.

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